Rentas Pro Gamer

¿Qué tipo de rentas puedo generar como Pro Gamer?

¿Cómo declararlas en mi IRPF?

Casi de la noche a la mañana, los eSports se han convertido en uno de los mayores fenómenos deportivos y de entretenimiento de la historia de la humanidad. Los máximos exponentes de este fenómeno, los gamers o jugadores profesionales, viven entre nosotros, y están al alcance de un solo clic.

Los Pro Gamers no solo perciben un salario por entrenar y competir defendiendo a sus clubes, sino que pueden verse retribuidos por otras formas de pago como pueden ser regalos, patrocinios e ingresos por publicidad de YouTube o Twitch, por ejemplo. Algunos se han convertido también en influencers que utilizan canales de streaming (especialmente Twitch, pero también Facebook, etc.)

para conectar con el público del futuro y ello está atrayendo la atención de marcas muy relevantes, que buscan explorar nuevas oportunidades de marketing con las que llegar a un perfil inaccesible a través de los medios tradicionales.

Y como siempre sucede ante un fenómeno de este calibre, que no solo ha llegado para quedarse, sino que se encuentra en constante evolución, el sistema debe trabajar a marchas forzadas para adaptarse a esta nueva realidad. Ante esta situación, surge una pregunta evidente,

¿cómo están reaccionando los ordenamientos fiscales ante los nuevos flujos de ingresos generados por los gamers?

En la actualidad los eSports no son considerados como deporte, por lo que la posibilidad de que los gamers sean considerados deportistas profesionales, por ahora, queda descartada. Sin embargo, la verdad es que, en estos momentos, nuestra legislación carece de un marco regulatorio especifico adaptado al respecto.

Por este motivo, no es tanto la ignorancia del obligado tributario, como el desfase entre la realidad en la que vivimos y la adaptación a la misma por parte del sistema. El hecho de que la realidad vaya por delante del sistema es lo que provoca que los gamers desconozcan qué deben hacer y sobre todo, cómo deben hacerlo. En consecuencia, solo cabe “jugar” con el ordenamiento vigente a día de hoy para ir encajando las piezas previstas en la legislación general y tratar así, de ganar la partida.

Dejado en esta ocasión de lado la cuestión de la residencia fiscal (cuyo análisis puede dar y dará para futuras píldoras) y centrándonos en aquellos jugadores que son considerados residentes fiscales en España, su obligación tributaria es idéntica a la de cualquier otro contribuyente que deba pagar el IRPF. En este sentido, las rentas que los Pro Gamers pueden percibir son principalmente las siguientes:

  • Salarios: calificados como rendimientos del trabajo, derivados de la relación laboral previa existente entre el club y el jugador. Aunque la figura del autónomo no encajaría en este ejemplo concreto de relación laboral, señalar que, si se diese tal supuesto, los gamers podrían percibir rendimientos de los clubes por la realización de una actividad económica, y por tanto deberían facturar a los mismos.
  • Premios obtenidos en eventos y competiciones: en este caso encontramos varias posibilidades, si el premio fuese para el club y se repartirse a posteriori, se entendería como un bonus, y por tanto se calificaría como rendimiento del trabajo o como actividad económica, dependiendo de la calificación previa de las rentas principales. Por el contrario, si el premio lo percibe directamente el jugador, su calificación sería la de ganancia patrimonial no derivada de transmisión.
  • Rentas por publicidad y sponsors, derechos de imagen y donaciones de fans o suscriptores: su calificación puede variar en función del origen y circunstancias concretas de cada caso.

Pues bien, todas ellas deberán declararse ante la Agencia Tributaria a través de la declaración del IRPF. No nos olvidemos de que aquí no solo “juegan” los gamers, sino que Hacienda también forma parte del juego, y es una competidora feroz. Por eso, ahora que nos encontramos en plena Campaña de la Renta, toca coger los mandos y pulsar Play.

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