Streamer por las tardes

Soy empleado por cuenta ajena en una empresa que nada tiene que ver con el ámbito de los eSports, pero al mismo tiempo genero ingresos en Twitch, ¿esta actividad cuenta como un segundo pagador? ¿Cómo afecta esto a mi declaración de IRPF?

En el mundo de los eSport no solo habitan los Pro Gamers o jugadores profesionales y sus clubes. Se trata de un ecosistema enorme, en constante crecimiento, donde además de reguladores y agencias, podemos encontrar otras figuras profesionales con una presencia muy significativa. Entre ellos, nos queremos referir en esta ocasión a los streamers. Los streamers vendrían a ser los comentaristas de las competiciones, aunque en realidad no se limitan únicamente a ello, puesto que pueden jugar,

actuar como influencers e involucrase en este mundo de múltiples maneras.

Los streamers no tienen por qué estar necesariamente contratados por los clubes; es más, no es esa la tónica habitual, sino que lo normal es que ejerzan su actividad como profesionales autónomos, colgando sus videos o stremeando en directo en plataformas como YouTube o, mayoritariamente, en Twitch.

Además, no es raro que los streamers, sobre todo si hablamos del principio de sus carreras, no se dediquen en exclusiva a ello, sino que suele tratarse de una actividad paralela a su trabajo o estudios. Así las cosas, uno de los aspectos que más dudas genera sobre esta figura es el aspecto fiscal.

Si bien es cierto que el sistema aún no se ha adaptado adecuadamente a esta figura, la Dirección General de Tributos se ha pronunciado en alguna ocasión sobre el epígrafe bajo el que debe encajarse la actividad económica de los streamers, estableciendo la de producciones cinematográficas como la más adecuada. No obstante, podrían encajar en varios epígrafes dependiendo del caso concreto, ya que hay formas muy diversas de generar ingresos como streamer: subscripciones, anuncios, patrocinio y donaciones o regalos.

En el caso que presentábamos en el enunciado, y puesto que no se da ninguna relación laboral entre el streamer y Twitch, no se puede considerar a este último como un segundo pagador. Como el streamer no está esponsorizado por ningún club no puede considerarse que sus ingresos tengan la consideración de rendimiento del trabajo. Sin embargo, como ya adelantábamos anteriormente, desde el primer momento en el que el streamer empieza a llevar a cabo una actividad económica, obteniendo por tanto ingresos en base a sus propios recursos, nacerá la obligación de reportar los ingresos percibidos como rendimientos de actividades económicas.

Esto afecta al streamer, obligándole a darse de alta como autónomo ante la Administración Tributaria y a pagar su cuota de autónomos ante la Tesorería General de la Seguridad Social, debiendo asímismo llevar a cabo un control constante de sus ingresos y gastos, emitiendo las facturas con IVA correspondientes y declarando los ingresos a través de la Declaración de la Renta, junto con los ingresos percibidos por su empleador principal.

El streaming se ha convertido en una forma de ganarse la vida y como hemos comprobado, su fiscalidad al igual que la de los gamers está llena de entresijos que determinan que, al igual que para el común de los contribuyentes, debe siempre realizarse un análisis de su situación y circunstancias específicas.

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