Ingresos extra en el extranjero

Presento declaración de impuestos en España, pero obtengo rendimientos procedentes del extranjero, ¿cómo debo declararlos?

En términos generales, la normativa fiscal española (o mejor dicho, lo que vienen a ser las reglas del juego españolas) establecen que la residencia fiscal de una persona se encuentra en España si ésta pasa más de 183 días en territorio español en el año fiscal (que coincide con el año calendario), o si su centro de intereses económicos se encuentra situado en España.

Sin entrar en un tema tan complejo y tan de moda como el de la residencia fiscal, en el cual nos explayaremos en futuras píldoras, en esta ocasión vamos a centrarnos en las obligaciones fiscales de una persona que tiene su residencia fiscal en España. Los residentes fiscales ordinarios en España tributan en el país por sus rentas de fuente mundial, es decir, con independencia de dónde provengan sus ingresos.

La tributación por rentas de fuente mundial implica que el contribuyente deberá incluir en su declaración de impuestos sus rendimientos procedentes del extranjero (por ejemplo, premios u otras ganancias que se hayan podido recibir por la participación en torneos fuera de España o ingresos provenientes de contratos publicitarios con empresas extranjeras).

También, si obtienes algún tipo de retribución por parte de un club extranjero deberás tener en cuenta que éstas deben declarase en el IRPF. A excepción de determinadas exenciones aplicables, todas las rentas que obtiene un contribuyente deben tenerse en cuenta a la hora de fijar su carga tributaria.

Pero, ¿qué pasa si se han pagado impuestos en el extranjero por esas mismas rentas o ganancias que ahora debemos incluir en nuestra declaración? ¿Estaríamos hablando de pagar impuestos en dos países sobre los mismos ingresos? Si eso sucede, nadie querría jugar a este “juego”. Por ello, en el caso de que estos rendimientos extranjeros hayan tributado también en el país donde se perciben, será necesario aplicar en la declaración española el correspondiente crédito fiscal para evitar la doble imposición internacional. Es decir, con este crédito fiscal se evitaría tributar por la misma renta en dos países diferentes (siempre atendiendo al sistema para eliminar la doble imposición que pudiera establecer el Convenio para evitar la Doble Imposición aplicable). Resulta también importante mencionar la exención por trabajo desarrollado en el extranjero, recogida en el artículo 7.p) de la Ley del IRPF. Mediante esta exención, los rendimientos percibidos por trabajo físicamente desarrollado en el extranjero, en beneficio de una entidad no residente, quedarían exentos de tributación en España con el límite de 60.100 Euros anuales, siempre y cuando se

cumplan todos los requisitos que establece la norma. En estos casos, no se produciría una doble imposición internacional al no quedar estos rendimientos sujetos a tributación en la declaración del IRPF, por lo que no sería necesario aplicar crédito fiscal alguno. En caso de que se utilice toda la exención (los 60.100 Euros), el exceso sí quedaría sujeto a tributación y no exento, por lo que sobre esa parte podría aplicarse un crédito fiscal, en caso de haber tributado también en el extranjero.

En definitiva, el esquema de tributación mundial en el país de residencia unido a la tributación en el país de origen donde se obtienen los ingresos introduce un elemento de complejidad a la persona que genera rentas en varios países. Desde luego, el conocimiento de las normas internas y los Convenios es fundamental para asegurar que se están cumpliendo las obligaciones fiscales en todos los países y que, al mismo tiempo, se está corrigiendo cualquier situación de doble imposición. No siempre apetece leerse todas las instrucciones del juego, pero entender bien las mismas, puede resultar crucial a la hora de no perder los ahorros conseguidos.

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